EcommLetter #240: la carrera de los 99 días
Lo que cinco veleros rápidos hicieron en 1866 tiene -sorprendentemente- mucho que ver con tu stock de la semana que viene en ecommerce.
Foochow, sur de China, mayo de 1866.
Cinco veleros de tipo clipper esperan en el puerto cargados hasta los topes con la primera cosecha de té de la temporada. Más de doce mil cajas de madera estibadas a mano en la bodega de cada uno.
Cinco veleros. Cinco rivales.
El primero que atraque en Londres con ese té se lleva el mejor precio en la subasta y un gran premio en metálico. El resto, a repartirse las migajas. Así que no van a hacer un viaje. Van a hacer una carrera.
Estos clippers eran lo más rápido que flotaba en el planeta: cascos finísimos, mástiles altísimos, más de dieciséis nudos. Una locura de velocidad para la época.
Los Fórmula 1 del mar.
Salen casi a la vez. Por delante tienen catorce mil millas: el mar de China, el Índico, doblar el Cabo de Buena Esperanza (el Canal de Suez todavía estaba en obras) y subir por el Atlántico hasta el Támesis.
Durante semanas navegan sin verse. A veces se cruzan en mitad del océano, se reconocen, y aprietan.
Noventa y nueve días después, el Ariel y el Taeping enfilan el canal de la Mancha con minutos de diferencia. Tres meses de mar abierto y van casi pegados. El Taeping atraca primero por veintiocho minutos, y solo porque pilló mejor marea para entrar a su muelle.
Los armadores decidieron repartirse el premio. Después de noventa y nueve días de carrera por medio mundo, discutir por veintiocho minutos era tontería.
Llevamos compitiendo por llegar primero desde mucho antes de que existiera tu tienda online
Lo que ha cambiado no es la carrera. Es quién corre.
En 1866 competían cuatro armadores con dinero suficiente para construir un barco. Hoy compites tú, tu vecino, y una marca china que detectó la tendencia el martes y la tenía fabricada el viernes.
Y las tendencias ya no duran una temporada. Duran un suspiro. Lo que se vende solo esta semana puede estar muerto dentro de tres meses.
Ahí aparece el problema de verdad. Vender, más o menos, todos sabemos. Lo difícil es abastecerte al ritmo al que cambia lo que la gente quiere comprar.
Detectas que algo se va a vender. Lo quieres en tu web ya. Y entonces te chocas con tu propia cadena de proveedores: un correo por aquí, un mínimo de pedido por allá, un “lo tenemos en dos semanas”, un proveedor distinto para cada categoría. Para cuando lo tienes listo, la ola ya rompió en otra playa.
Tu capacidad de vender va más rápida que tu capacidad de reponer.
Y esa diferencia se paga.
Esta edición la patrocina alguien que se dedica a reducir esa diferencia de tiempos
Y como su propuesta de valor encaja muy bien con lo que te quería contar, le he cedido el timón un par de párrafos.
Se llaman Qogita y son el mayor marketplace mayorista B2B de Europa en salud y belleza.
Puedes echarles un ojo aquí: www.qogita.com.
La idea es fácil de explicar. En lugar de que tú persigas a quince proveedores distintos para surtir tu tienda de cosmética, cuidado personal o higiene, tienes un solo sitio donde acceder a más de quinientos distribuidores autorizados de marcas que tus clientes ya buscan por su nombre. L’Oréal, Oral-B, Gillette, Johnson & Johnson, etc.
Más de medio millón de productos. Distribuidores verificados, así que el producto es auténtico y no hay sorpresas raras. Precios de mayorista, stock disponible para servir ya, y sin esos mínimos de pedido que no te gustan.
Entrega gratis en menos de diez días por toda la UE y Reino Unido.
Si llevas una tienda en España, física u online, que vende belleza, salud o cuidado personal, y estás cansado de que gestionar proveedores te coma el tiempo que deberías dedicar a vender, este es justo tu caso.
Sobre todo si quieres reaccionar a una tendencia sin quedarte colgado de los plazos de un distribuidor de toda la vida.
▶︎ Échales un vistazo: su página de presentación está aquí.
Seguimos con la historia, que, ojo, tiene un giro inesperado 😳
El problema ya no es solo la velocidad.
¿Te acuerdas de que los clippers de 1866 doblaban el Cabo de Buena Esperanza porque el Canal de Suez aún no estaba construido?
Pues agárrate. Ciento sesenta años después, buena parte de los barcos que traen mercancía de Asia a Europa están volviendo a doblar ese mismo cabo.
No porque el Canal de Suez no exista, sino porque cruzar el Mar Rojo se ha vuelto peligroso de narices últimamente 😳
¿La consecuencia para ti? Quince días más de trayecto en cada viaje desde Asia. Más coste. Y unos plazos de entrega con una fiabilidad que da risa, por no llorar.
Traer cosas de la otra punta del mundo siempre fue lento. Ahora encima es impredecible. Y la incertidumbre es lo único que un ecommerce no puede meter en su planificación de stock.
Por eso lo de buscar proveedores más cerca dejó de ser una teoría bonita de consultor. Empieza a ser supervivencia.
El ejemplo lo tenemos en casa
Inditex.
Mientras medio mundo de la moda se iba a fabricar a Asia buscando el coste más bajo, Amancio Ortega hizo algo que parecía de tonto: mantener buena parte de la producción cerca, en España, Portugal, Marruecos, Turquía. Pagando más por prenda.
¿Por qué? Porque fabricar cerca le permitía pasar de un boceto a la tienda en un par de semanas. Cuando una tendencia explotaba, Zara ya estaba en el escaparate y los demás seguían esperando el contenedor que había zarpado mes y medio antes.
Cambió coste por velocidad.
Y con esa apuesta levantó un imperio.
“Yo fabrico mi producto, esto no va conmigo”
Va contigo igual.
Si fabricas, tu proveedor eres tú. Y la pregunta es la misma: cuánto tardas desde que ves que algo se va a vender hasta que lo tienes a la venta.
Si tu ciclo de lanzar un producto nuevo o de adaptar uno que ya tienes se mide en trimestres, sufres el mismo problema que el que espera un contenedor. Solo que el cuello de botella lo tienes dentro de casa.
La pregunta de esta semana
Es esta, y conviene que te la tomes en serio:
¿Cuánto tardas desde que piensas “esto se va a vender”
hasta “esto está en mi web a la venta”?
Cronométralo de verdad, sin trampa. Y luego mira dónde se te va el tiempo:
En perseguir a demasiados proveedores distintos.
En plazos de entrega que vienen de la otra punta del mundo.
En mínimos de pedido que te hacen dudar antes de probar algo nuevo.
En tu propio proceso interno, si fabricas tú.
Cada uno de esos días es una tendencia que cazas o que se te escapa.
Y te dejo con el detalle que más me gusta de toda la historia del té
Aquella carrera épica de 1866, los noventa y nueve días, los veintiocho minutos, el premio compartido entre caballeros... fue la última que se corrió.
¿Sabes por qué?
Porque mientras el Ariel y el Taeping se dejaban la piel navegando a vela, un barco de vapor llamado Erl King ya había traído té de esa misma cosecha a Londres… dos semanas antes. En sesenta y seis días. Porque cuando no había viendo, seguía navegando.
Los veleros más rápidos del mundo peleando por un puñado de minutos.
Y un cacharro que echaba humo les había comido la tostada sin despeinarse.
Los del Erl King no corrieron más que nadie. Cambiaron de barco.
Acuérdate de ellos la próxima vez que intentes exprimirle un día más a tu vieja cadena de suministro.
Igual tienes que cambiar de barco.
Un saludo,
Pablo Renaud.
Ah, una cosa más…
Estoy ultimando esto:
Es un repositorio con los mejores prompts, archivos de contexto, skills y materiales para hacer que las IA te ayuden de verdad en el día a día del ecommerce.
Os lo voy a enviar gratis a los lectores de la EcommLetter, creo que os va a servir de mucha ayuda.
▶︎ Luego cuando lo publique os aviso en otro email.
Si le dais like a esta edición de la EcommLetter, me doy más prisa en publicarlo 😆







