EcommLetter #232: cómo una IA me vendió unas barritas (y por qué deberías preocuparte)
Hay un canal de adquisición para ecommerce nuevo, que está moviendo decisiones de compra. Y no lo ves en tu Google Analytics.
He estado haciendo muchos experimentos con el uso de asistentes de IA en el ciclo de compra online. Y cada prueba que hago me deja un poco más loco.
Porque una vez que lo usas para un caso de uso concreto, no hay vuelta atrás. No vuelves a la experiencia anterior de buscar algo en Google, arriesgarte con un enlace azul, aterrizar en un catálogo frío, tirar de filtros, comparar productos uno al lado del otro, salir, irte a otra web, repetir... Olvídate.
Y esto aplica incluso para las cosas en las que soy más quisquilloso.
Os pongo un ejemplo: nutrición. Es una de mis cosas sagradas. Hasta ahora, para que una marca me convenciera de probar sus productos de suplementación, o su proteína en polvo, o sus barritas, tenían que pasar muchas cosas. Ahí sí que me he podido tirar horas investigando ingredientes, leyendo etiquetas, comparando tablas nutricionales.
Bueno, pues el otro día se me acabaron las barritas de snack que llevo siempre en la mochila. Para emergencias. (Sí, un ataque de hambre tras una reunión intensa o una clase apasionada es una emergencia, no me discutáis esto.)
Y me apetecía un cambio. De verdad, las que venía usando me tenían ya bastante aburrido. Así que abrí mi GPT favorito de nutrición y entrenamiento, que se llama “Chati” (abreviatura cariñosa de ChatGPT, sí).
Y le dije: “Oye, Chati, me tienes que ayudar a encontrar mis siguientes barritas de proteínas.” Bueno, en realidad el prompt fue bastante más elaborado. Le di instrucciones específicas sobre ingredientes, perfil de macros, sabor, tipo de textura y hasta le pedí que buscase reseñas reales antes de recomendarme nada.
La máquina pensó durante 3 minutos y 45 segundos antes de darme una respuesta.
Y mientras tanto, yo podía ver el flujo de su razonamiento en tiempo real. Eso me vuelve loco. Ver cómo va descartando opciones, cómo contrasta datos, cómo aplica los criterios que le he dado. Hay un valor enorme en ese “log” de pensamiento que muy poca gente está explorando.
Mientras lo leía, me quedaba claro que estaba siguiendo al pie de la letra cada una de mis instrucciones. Ingredientes, sabor, reseñas validadas... todo.
Y como tenía todo mi contexto (mis preferencias, mis intolerancias, lo que ya he probado), sabía que su recomendación iba a estar afinada para mí. No para un usuario genérico. Para mí.
Su respuesta final fue una maravilla. Me explicó cuáles eran las finalistas, por qué descartaba unas marcas y por qué otras pasaban el corte. Y me dio un par de recomendaciones claras. Una de ellas era una marca totalmente desconocida para mí. Una marca que, sin este contexto, jamás habría pasado mi filtro interno de “esto no me suena de nada, paso”.
Un clic. Al día siguiente las tenía en casa.
Las probé. Y os puedo decir que ha sido un acierto absoluto. Delicioso. En la vida habría dado con este producto yo solo. Bueno, quizá sí, tras mucha investigación y bastante prueba y error. Pero es que aquí fue a la primera. No sé cómo explicar esa sensación.
No hay vuelta atrás. No vuelvo a comprar un suplemento, un snack saludable o una proteína sin pasar por este proceso con mi agente IA.
Y aquí es donde quiero que os pongáis el sombrero de vendedor online.
Queridos vendedores de suplementos: no soy el único que está haciendo esto.
Queridos vendedores online de lo que sea: no soy el único que está haciendo esto.
Y lo peor: esto no sale en vuestro Analytics.
Porque luego yo fui de forma directa, busqué ese producto concreto y lo compré. Tráfico orgánico, visita directa, compra limpia. Pero la decisión ya estaba tomada antes de pisar vuestra tienda. No tenéis forma de saber, desde vuestro back office, que esto ha pasado así.
Hay un canal de adquisición nuevo que está moviendo decisiones de compra y del que no tenéis datos. Pensad en eso un momento.
ℹ️ Si queréis más detalles sobre esta batallita de la nueva “búsqueda agéntica” y unas cuantas más, en breve se va a publicar un episodio de un podcast donde hablo de este ejemplo y de otros. Creo que os va a interesar. Ya os avisaré.
Dato curioso: es posible que en algún rincón de esta edición, más abajo, haya escondido un enlace a la conversación exacta donde busqué las barritas. Para los que leen con atención.
Y ahora, la siguiente pregunta
Esa experiencia que os acabo de contar ocurrió fuera de cualquier tienda online. Yo fui a un asistente de IA, le pedí consejo, me dio una recomendación y luego compré directamente.
Pero imaginad otro escenario. Uno donde sí tengo una tienda en mente. Me la han recomendado, o la conozco de antes, o me ha llegado un anuncio que me ha parecido interesante. Voy a su web a buscar algo.
Y me enfrento a la experiencia fría de siempre: un buscador por keywords, un filtro de categorías, un menú con 47 opciones.
Uff. Qué pereza.
Me encantaría que alguien llevase esa capacidad de conversación inteligente al propio punto de venta. Que dentro de la tienda online, yo pudiera hablar con “algo” que entienda lo que necesito.
Menos mal que alguien ha pensado en esto ⤵️
Lo que el filtro de categorías no puede hacer
Patrocinado por Doofinder
Hace unas semanas probé algo en el eCommerce Talks Live de Doofinder, un encuentro donde se habló mucho (y muy bien) de hacia dónde va la experiencia de compra online.
Una pregunta que me quedó dando vueltas: ¿cuántos de tus clientes saben exactamente lo que buscan cuando entran a tu tienda?
Porque muchos no llegan con un nombre de producto. Llegan con un contexto. “Regalo musical para un niño de seis años, que no sea muy ruidoso.” O “un regalo de cumpleaños por menos de 40 euros, que no parezca cutre.”
Esas búsquedas no las resuelve bien un buscador por keywords. Ni un filtro de categorías. Ni de lejos.
Eso es exactamente lo que probé con el AI Assistant de Doofinder en la tienda online de Eurekakids. Escribí literalmente esto: busco un regalo para un niño de seis años al que le encanta la música.
El asistente interpretó el contexto. Me hizo una pregunta de seguimiento para afinar. Cuando cambié el presupuesto, se adaptó. Y me propuso productos reales del catálogo, comparados entre sí.
Pero lo que me parece más interesante para el ecommerce manager va más allá de la experiencia del cliente. Pau Lepage, Director de Marketing y eCommerce de Eurekakids, dice que el asistente gestiona el 40% de las preguntas preventa. Pero que lo que de verdad les cambió la operativa fue descubrir patrones de demanda que no aparecían en ningún otro informe que manejasen.
Si tienes categorías donde los clientes necesitan orientación antes de decidir (moda, electrónica, cosmética técnica, juguetes...), merece la pena echarle un ojo.
Puedes probarlo gratis 15 días o reservar una demo aquí.
Qué puedes hacer tú con todo esto
Bueno, ¿y ahora qué hacemos?
Lo primero que os recomiendo es que hagáis pruebas. Como las que yo he hecho. Poneos en la piel de vuestro cliente. Abrid ChatGPT, Perplexity, Gemini, lo que queráis. Y buscad vuestros productos como los buscaría alguien que no os conoce.
A ver si llegáis a vuestra página. A ver si aparecéis. A ver qué dice la IA de vosotros.
ℹ️ Un detalle importante: haced esas pruebas en modo anónimo, sin que el asistente use vuestro historial ni vuestro contexto previo. Si no, el resultado va a estar sesgado y no os va a servir de mucho.
Si no sabéis cómo hacerlo bien, en la edición 227 de la EcommLetter os dejé un montón de pistas sobre cómo enfocar este análisis de visibilidad en LLMs.
✅ Y dentro hay un descargable gratuito que me curré bastante y que os puede ayudar a estructurar todo el proceso.
Gratis. Porque creo que esto es demasiado importante como para ponerle un precio ahora mismo.
Un favor rápido antes de despedirme
Hoy quería cerrar con una petición 🙏🏻
Me gustaría tener algún testimonio más en el “muro del amor” de la EcommLetter. Ese sitio donde se recogen las opiniones de los lectores y que me ayuda a seguir convenciendo a otros profesionales de que merece la pena dedicar unos minutos a la semana a leer esto.
▶︎ Solo necesito que vayáis a este enlace y dejéis un texto corto sobre qué os aporta la EcommLetter.
Puede ser lo que queráis: que os da ideas para investigar, que descubrís herramientas que no conocíais, que os da tranquilidad saber que alguien se pega la paliza de analizar lo que pasa en el sector para que vosotros no tengáis que hacerlo. O simplemente que os molan mis historietas. Todo vale.
En menos de 30 segundos lo dejáis hecho. Poned bien vuestro nombre y vuestro email para que salga vuestro avatar y quede más resultón.
🎁 Y un incentivo: aparte de que me voy a fijar en los nombres y caras de todos los que me echéis una mano, voy a sortear algo entre todos los que dejen (o hayan dejado) su testimonio hasta el 25 de marzo. Algo que os va a gustar. Y si lleváis un tiempo por aquí, ya sabéis que me tomo en serio los regalos.
Ah, sí, lo que os debía de más arriba, mi conversación buscando snacks saludables.
Gracias por leer la EcommLetter.
Un saludo,
Pablo Renaud






